Collage de la Tragedia Griega
Principales Exponentes
TESPIS
Tespis
reemplazó el pintarrajeo grosero de los coreutas por una máscara de género
estucado. Las máscaras representaban las facciones de los distintos personajes.
Las más primitivas estaban hechas de corteza de árbol luego de cuero forrado
con tela y finalmente, de madera.
Sin duda,
tres de los trágicos más grandes de la historia de la literatura son Esquilo, Sófocles y Eurípides.
ESQUILO
Sus
personajes dramáticos parecen tallados en bloques de granito. Su personalidad
adusta no conoce términos medios, pues las figuras del teatro de Esquilo, de
principio a fin permanecen idénticas a sí mismas: mueren o triunfan
Escribió 7
obras, de las cuales solo se conservan 5: La Orestíada; Las Suplicantes; Los
Persas; Prometeo encadenado y Los siete
contra Tebas.
Sófocles
Sófocles
murió en Atenas en el 406 a. C. Fue elogiado por Aristóteles que hizo de su
obra el modelo de la tragedia clásica, como el mayor de los dramaturgos
griegos. Su obra puede considerarse la fuente de todo el teatro occidental.
De Los 123
dramas se conservan solo siete: Ayax; Antígona; Edipo Rey; Las Triquinias;
Filoctetes; Edipo en Colono y Electra.
Eurípides

característica
propia de este espíritu fue el inicio de la reflexión sobre el hombre como tal,
el investigarse a sí mismo. Sin duda fue un movimiento revolucionario para la
época, con el que Eurípides logró identificarse y mediante el cual pudo ir
tejiendo la trama de sus obras
Los
antiguos le atribuyen 92 tragedias, de las cuales solo 17 se conservan:
Alcestis; Andrómaca; Bacantes; Electra; Hécuba, Helena; Heracles loco;
Heráclidas; Hipólito; Jon; Ifigenia en Aulide; Ifigenia en Táuride; Cíclope;
Medea; Orestes; Fenicias; Reso; Suplicantes y Troyanas.
Aristófanes
Análisis
de la Tragedia Griega
Las
tragedias clásicas, pese a estar contextualizadas en un marco histórico
determinado, retratan la personalidad del hombre y la fluctuación de sus emociones;
las contradicciones universales, las dudas, los anhelos y un cúmulo de
sentimientos que escapan de todo límite temporal-espacial.
La crisis
de las ideologías, la falta de fe, la muerte de las utopías y la desconfianza
son factores que siempre han rodeado la vida del ser humano, y que adquieren
mayor o menor intensidad bajo nuevas formas y en distintas circunstancias.
Por eso,
por plasmar los rasgos más puros y definitorios de la raza humana, podría
decirse que los trágicos antiguos han sido verdaderos visionarios, profetas y
patriarcas de la memoria, que se niega a perecer.
Esquilo,
Sófocles y Eurípides son, sin duda los más grandes referentes, no ya
de la literatura, sino del modo existencial del pensar y del ser.